Contrario a lo que usualmente se cree, la negligencia no es un ejercicio exclusivo de las instituciones de salud dependientes del gobierno como el IMSS e ISSTE, además de los médicos y empleados pertenecientes a dichas instituciones, existen médicos particulares que por falta de compromiso hacia su profesión, se olvidan de que lo primordial es salvar la vida de un paciente.
Pablo Coiffier Amaro de 60 años despertó en la madrugada del 29 de noviembre del año pasado con un fuerte dolor de cabeza y vomito, Pablo padecía de hipertensión (presión alta) desde hace varios años y esta era tratada con enalapril.
Al ser el dolor constante desde la noche anterior y por la madrugada, decidió acudir con el doctor Miguel Ángel Espinoza, vecino, amigo y doctor de cabecera de la familia quien se negó a atenderlo argumentando que no tenia tiempo ya que tenia que bañarse para ir a trabajar, a pesar de tener conocimiento del problema de hipertensión que padecía el señor Coiffier solamente le recomendó ir al Seguro Social.
Pablo decidió no acudir al Seguro ya que conocía la ineficiencia de este servicio de salud, se dirigió hacia el consultorio de otro de sus médicos particulares, el Dr. Carlos Orea quien al tomarle la presión que marcaba 200 mm/Hg le dijo que si no la bajaban rápidamente podría darle un infarto, sin embargo el doctor se negó a recetarle Nifedipino pastilla que colocándose bajo la lengua baja la presión mas rápido que otros medicamentos e insistía en acudir al Seguro Social sin dar explicaciones.
Finalmente Pablo se dirigió a su ultima opción, el área de urgencias en la clínica del seguro de Pachuca, su dolor se había agudizado al grado de ser insoportable, a pesar de esto fue capaz de dar su numero de afiliación de memoria, numero sin el cual muchas personas no son atendidas; como ocurre en estas instituciones le pidieron esperar su turno aun cuando por su presión de mas de 200mm/Hg ameritaba ser atendido con la mayor urgencia, al ver que no lo atendían tuvo que tocar fuertemente la puerta del consultorio, volvieron a tomarle la presión que seguía por los cielos, el doctor pidió a la enfermera que machacara una pastilla de enalapril su medicamento de siempre y que el paciente lo esperara unos minutos mas afuera; al estar la pastilla en polvo le provoco una fuerte tos ya que en el área había agua pero no había vasos.
Después de esto Pablo tomo la única opción que nos queda como pacientes, esperar, se sentó porque el dolor ya le impedía moverse, a la media hora a causa de un derrame cerebral se desmayo, sin embargo las enfermeras sin revisarlo le dijeron a su esposa quien lo acompañaba que ya se había quedado dormido, media hora después del desmayo una enfermera iba llevarlo a rayos X y ahí se percato que Pablo en realidad estaba inconciente, el derrame le provoco muerte cerebral y era muy tarde para reanimarlo.
Historias como la de Pablo se repiten diariamente, casos en los que teniendo el tiempo para salvar la vida de los pacientes, se pierde por negligencia.
Los encargados de las instituciones dependientes del gobierno se justifican como el ex secretario de salud, en la falta de personal y de presupuesto cuando en realidad se trata de una falta de ética y profesionalismo.
En la mayoría de los casos no se hace nada porque las personas no saben que deben hacer para denunciar este tipo de negligencia o a donde pueden acudir, pero es muy importante que no se queden con los brazos cruzados, el pasado 14 de febrero de este año se instalo el Consejo de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico, organismo que en palabras del ex gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, busca mejorar la calidad en la atención en los servicios de salud de la entidad, tanto públicos como privados, fortalecer la confianza de los hidalguenses en los mismos y proteger los derechos de la ciudadanía ante cualquier negligencia.
Este medio trato de comunicarse con dicho organismo pero al parecer no hay instalaciones oficiales en donde acudir, el único medio de contacto se encuentra en el portal web : coesamedhidalgo@yahoo.com.mx , correo electrónico al cual se pueden enviar quejas, denuncias y preguntar para obtener asesoría legal ya que en palabras de Gustavo Martin del Campo representante del consejo señalo que cualquier daño que se produzca será sancionado por el derecho. También se puede acudir a las instalaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ubicadas en la Av. Juarez esquina Iglesias.
El derecho a la salud es una garantía constitucional, así que el servicio por ser gratuito no tiene porque ser de mala calidad, ni se debe correr riesgos a la salud por estar en manos de personas negligentes, se debe exigir a las autoridades e instituciones que cumplan con el servicio correctamente, así que la participación ciudadana es muy importante para que esta situación deje de ser el pan de cada día.
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